Miércoles 13 de abril de 2016

Diana Zeyneb: “Entender el contexto es fundamental para compartir la historia”.

Diana Zeyneb, de padre irakí y madre rumana, pasó unos meses con toda su familia en un campo de refugiados de Yugoslavia cuando tenía siete años. Su familia paterna estaba amenazada en Irak. “Como éramos una familia ejemplar –su padre es médico y su madre ingeniera-, no tardamos en encontrar asilo en Canadá”. Cambió de residencia tantas veces que cuando logró estabilidad laboral se dio cuenta de que lo suyo era seguir viajando.

Diana trabajó para una ONG en República Democrática del Congo en 2012, donde vivió las consecuencias de la captura de la ciudad de Goma por parte de los rebeldes. “El Ejército de la RDC se desplazó a Minova y el Gobierno perdió en control de sus soldados”. Durante 10 días, el conflicto fue recogido por la prensa internacional. Se produjeron miles de crímenes sexuales perpetrados contra niñas y mujeres durante este periodo con total impunidad sobre los autores de los crímenes.

Las autoridades de Kinshasa prometieron un juicio ejemplar tras las denuncias de la comunidad internacional y organizaciones de derechos humanos. El proceso de Minova, celebrado en 2013, puso frente un tribunal a 39 soldados del Ejército acusados de violaciones sistemáticas a un millar de niñas, mujeres y hombres. Diana retrató este acontecimiento histórico, “el proceso judicial más grande sobre violaciones que se ha vivido en RDC, en el que las víctimas fueron asesoradas por la ONU y testificaron con la cara cubierta por una máscara enviada por el organismo internacional”.  Las fotos del juicio que hizo Diana mostraron al mundo la situación que vive la mujer en el país. “Ellas escondían su rostro y su nombre; eran llamadas a declarar con un número. Ellos, los acusados, lo hacían a cara descubierta e incluso me llamaban para que les hiciera la foto”.

Diana  ha regresado a la RDC y ha vuelto a hablar con las víctimas “aseguran que sus vidas no han mejorado desde aquello, pero que volverían a declarar en el juicio”

“En el mundo hay muchas historias que tienen que ser contadas”, comenta Diana “hay que intentar ofrecer un ángulo nuevo, un modo de representar una historia, pero yo no busco algo que interese a la prensa, sino un tema que me interese y me conmueva a mí”.

Gloria Escudero, AAdas, “Los medios de comunicación deberían hacer un trabajo más didáctico en relaciona a la violencia de género”

Gloria Escudero, de la Asociación de Asistencia a Mujeres Agredidas Sexualmente (AAdas), una entidad que ofrece asistencia psicológica y legal a “supervivientes” de violencia de género. Rechaza la palabra “víctima” porque contribuye a estigmatizar a la mujer y a fomentar la imagen de un agresor estereotipado “una especie de monstruo”, cuando en realidad el 70% de las agresiones se producen dentro del entorno inmediato. Escudero considera que “es importante visibilizar la violencia contra la mujer y los menores” porque “el silencio solo favorece a los que ejercen la violencia” y explica que en muchas ocasiones “los medios contribuyen a cronificar el estigma”. En este sentido pide a los medios de comunicación que “busquen las causas, apoyen la prevención y hagan un trabajo didáctico de cara a la sociedad”.

Josep Giralt, responsable de Comunicación de la Fundación Vicente Ferrer: “Yo prefiero al hombre y la mujer comprometida que a la fotografía comprometida”

Josep Giralt habló de su pasado fotoperiodista en varios países del mundo a través de su vinculación con Organizaciones No Gubernamentales. Explicó su confusión respecto a lo que realmente le motivaba “me di cuenta de que lo consideraba una escapatoria personal que alimentaba mi ego cuando la situación que retrataba no me quitaba horas de sueño”. Giralt citó al fotógrafo francés Cartier Bresson “Hacer fotografías es poner la cabeza, el ojo y el corazón sobre el mismo eje”. Por todo ello, Josep Giralt renunció a la fotografía  “yo prefiero a los hombres y mujeres comprometidos que a la fotografía comprometida”, dijo. “El buen fotoperiodista es capaz de diluirse en la fotografía en favor de la causa. Debe mostrar empatía con el dolor y el sufrimiento ajenos en detrimento de sí mismo y de su ego. Ahí radica su auténtico talento. El periodismo y el fotoperiodismo tienen el deber de ser útiles a la sociedad. Por eso es tan importante su papel, porque da voz a quienes otros ignoran, porque cuando la imagen nos hiere, nos sentimos obligados a posicionarnos y movilizarnos. El fotoperiodismo es un instrumento de promoción del humanismo y de la paz”. Giralt concluyó con una cita de la fotógrafa norteamericana Eve Arnold, “el fotógrafo, no la lente, es el instrumento.”

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